a la tenue luz de unas velas.
Una leve caricia en su rostro.
En sus labios, una sonrisa picaruela.
En el verde infinito de sus ojos
se refleja el castaño de los de ella.
Un suave roce de sus labios
los hace estremecerse con fuerza.
Dos seres que serán uno
si el destino lo quisiera.