Pasaron doce años, la felicidad colmaba sus vidas.
Los niños creciendo día a día.
Un día Dolores le dijo a sus papás:
quiero una hermanita ...rubita con ojos azules a poder ser,
que todas sus primas tenían en casa bebés.
Escribió a la cigueña del campanario,
Dulces años...inocencia sin fín,
una carta a la cigueña ....
Juan y Carmen pensaron ... de donde iba a heredar,
la niña que tuvieran,ojos azules y pelo rubio.
Un primo lejano de Carmen, tenia ojos azules,
pelirrojos había en la familia de Juan,
más rubios no había alguno,aún asi empezaron a intentar.
Carmen se volvió a quedar embarazada,
alegría en el hogar,Dolores reía y cantaba sin parar.
Una hermana pequeña,ella la bañaria la vestiria,la cuidaria.
Nueve meses más tarde,un Lunes por la noche llegó,
una niña morena,de ojitos marrones,que cuando su hermana la vió dijo:
no es rubia ni tiene los ojos azules,pero es tan bonita....después ,sonrió .
Teresa le pusieron como la madre de Carmen.
Quien le iba a decir a Juan que siempre decia que con un botón de muestra bastaba,
que iba a ser padre de tres hijos junto con Carmen...su eterno amor...
